viernes, 20 de octubre de 2017

Toba Singer entrevista a Annarella Roura Sánchez

Annarella Roura Sánchez. Foto: Tomé Gonçalves

Toba Singer es una reconocida escritora sobre danza y autora de First Position: A Century of Ballet Artists (Praeger Publishers 2007) y Fernando Alonso, padre del Ballet Cubano (University Press of Florida 2013). Familiarizada con el estilo y el sistema de enseñanza del ballet cubano, así como con los exigentes estándares del circuito de concursos de danza, cuando notó que una pequeña escuela en Portugal cuya directora había sido formada en Cuba, ganaba el primer premio en las principales competiciones internacionales, desató su interés en visitar la escuela para averiguar el por qué. Tenemos el placer de publicar la entrevista que realizó con Annarella Roura Sánchez, Directora del Conservatorio Internacional de Ballet e Dança Annarella Sánchez.

Dos estudiantes con Venus Villa. Foto: Tomé Gonçalves
Toba Singer: Por favor, Annarella, describe tu formación y carrera en el ballet clásico.

Annarella Roura Sánchez: Estudié en Camagüey en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre. Hice una prueba para la escuela a la edad de nueve años. Fue un programa riguroso, de los 500 estudiantes de todo Camagüey, 30 fueron seleccionados. Así que asistí a la Escuela de Artes Vocacionales Luis Casas Romero. Primero estudié ballet y en mi quinto año, todas las escuelas orientales y occidentales se unieron en una. Mis profesores fueron Fernando Alonso y Ramona de Saá y me gradué con el más alto grado, 100 puntos. Mi formación tuvo lugar en la época en que Fernando Alonso y Aida Villoch habían venido al Ballet de Camagüey. Fernando quería cultivar en todos los estudiantes un gran amor por la danza.

El primer ballet que vi fue "Don Quijote" bailado por Baryshnikov en un video. La casa de Fernando estaba abierta a todos los estudiantes interesados ​​en cultivar el amor por las artes y el amor por la danza, trabajábamos no sólo para dominar la técnica sino también para convertirnos en artistas de ballet inteligentes. Aprendimos cómo analizar el trabajo para que avanzara contando la historia del ballet, siempre haciendo la pregunta "¿Por qué?" para cada movimiento y así convertirnos en bailarines más inteligentes. Aunque, por supuesto, se daba una gran importancia a la técnica, ese proceso de interrogación era aún más importante. 

Annarella sánchez dando classe. Foto: Tomé Gonçalves
Me uní a la compañía en Camagüey en 1991. En 1995 fui a Venezuela para integrar la compañía de ballet juvenil allí en el Teatro Alberto de Paz y Mateo en Caracas y la tercera esposa de Fernando Alonso, Yolanda Correa, me ayudó mucho a hacer esas conexiones. Trabajé en Venezuela como maestra. Después de bailar con la compañía juvenil todos los días, daba clases. Un año más tarde regresé a Cuba, donde empecé a tomar el curso de enseñanza en el Instituto Superior de Arte en Ballet Clásico. Asistí como bailarina-estudiante. Defendí mi tesis y recibí mi certificación como profesor de ballet clásico.

Cuando terminé mi tesis, volví a Caracas. Tuve que hacerme una operación para una periostitis tibial. A pesar de la cirugía, no pude volver a bailar y me vi obligada a abandonar mi carrera como bailarina a muy temprana edad. Tomé la decisión de dedicarme a la enseñanza. Venezuela tiene una gran comunidad portuguesa y es muy aficionada al ballet. Hablé con muchos bailarines y maestros experimentados: Caridad Martínez, Aurora Bosch, Lillian Chan, Rolando Sarabia, Ramona de Saá y Mirta Hermida. Yo había asistido a todas sus clases, había querido conocer su metodología. Conocí a mi marido, que es portugués, en un vuelo de avión y nos casamos. Así que llegué a Portugal con licencia del Instituto para enseñar ballet clásico y las artes escénicas.

Aprendí portugués y tomé la decisión de cumplir mi sueño de tener mi propia escuela de estilo cubano, como las que yo había conocido y donde me había formado, en Portugal. Nunca corté mis lazos con Cuba, esos lazos eran muy fuertes y debo mucho a nuestra ex embajadora en Portugal, Johanna Tablada, por ayudarme a establecerme aquí. En 1998 inicie el proceso de acreditación, en Portugal no sabían nada del ballet en Cuba.
Un chico ayudando a una niña con su peinado.
Foto: Tomé Gonçalvez
Construí la escuela muy lentamente, paso a paso, porque había un esfuerzo consciente por parte de algunos de los padres para tratar de desacreditar a la escuela, a la que definían como una "agencia de la tiranía cubana". Usaron el hecho de que insistimos en uniformes, alineados los niños hasta entrar en el aula, instituyendo el silencio durante la clase y otras prácticas normales en la enseñanza disciplinada muy rigurosa del ballet, para divulgar el argumento de que aplicábamos la "tiranía cubana" a los niños de Leiria. Varios portugueses también tenían una idea equivocada sobre la danza cubana, pensando que no era más que salsa. Así, como una manera de acercar culturalmente la escuela a la comunidad y la comunidad a la escuela, comencé con un espectáculo de niños, siguiendo la línea del espectáculo que organizábamos en Cuba como lo hizo la compositora infantil Teresita Fernández, incorporando música de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés y creando una especie de fusión de ballet con teatro infantil y danzas y canciones folclóricas tradicionales.

Luego empecé clases de ballet para niños, usando música adecuada para ellos. Incorporé fados y otros elementos de la cultura portuguesa y ritmos combinados de Cuba como el Guananco (bailes de rumba de inspiración indígena) con los de Portugal. Y les gustó mucho, ¡a los chicos especialmente les encantó!

En 2003, llevé a un grupo de estudiantes, algunos de los cuales no eran de Leiria para asistir al Encuentro Internacional de Academias de Ballet anual en Cuba y fuimos allí cada año desde 2005 a 2010, año en que fue la última vez que vi a Fernando Alonso.

Annarella con Caridad Martínez. Foto: Tomé Gonçalves

Después de eso, pensé que un ambiente competitivo ayudaría a inspirar a los padres y a mejorar la técnica de los estudiantes. En 2005 había empezado a traer maestros y bailarines cubanos aquí. En 2012, nuestros seis mejores estudiantes compitieron en el Youth American Grand Prix, después de un proceso de selección en París. Una de las chicas fue segunda. En 2013, en París, ganamos el premio a la mejor escuela europea, así como la primera y segunda plazas. Este año, ganamos el Premio Youth American Grand Prix Outstanding School 2017 y Laura Viola y Antonio Casalinho fueron elegidos para bailar en el Lincoln Center en Nueva York. Los resultados han sido altamente considerados no sólo aquí, sino en los Estados Unidos, México y China.

TS: ¿Qué incluye el plan de estudios?

ARS: Tuvimos en consideración los requisitos de un programa aprobado por el Estado, el primer programa autorizado por el Presidente de la República de Portugal. Comenzamos a los cinco años de edad y cuando llegan al quinto grado, los estudiantes toman seis horas de clase de técnica por semana. Tratamos de seguir los parámetros de la escuela cubana, ofreciendo Física, Informática, etc., y hemos trabajado con la autorización del gobierno para crear un cuerpo estudiantil internacional. Invité a Martha Ulloa a venir a analizar tanto el currículo académico como el de artes para integrar ambos en el programa.

Estudiantes en clase con Margarita al centro.
Foto: Tomé Gonçalves
TS: ¿Ves la escuela como un trampolín para la formación de una compañía profesional?

ARS: Espero montar una compañía junior en diciembre. Recibiremos ayuda del Sarasota Ballet. Estamos programando "Les Sylphides". También esperamos hacer "Coppèlia" con el apoyo del Ministro de Cultura, porque no existe nada como nuestra escuela en ningún lugar de Portugal.

TS: Europa ha tenido una profunda influencia en la formación del estilo del ballet cubano. Fernando Alonso, Loipa Araujó, Laura Alonso y Aurora Bosch me han hablado de cómo Fernando seleccionó los maestros más relevantes de las escuelas inglesas, italianas, francesas, rusas y danesas, así como lo que Fernando y Alicia aprendieron en Estados Unidos, y, aunque no tratándose de un cóctel, cada uno de esos rasgos, que podrían ayudar a elaborar el estilo cubano, se convirtió en parte de la pedagogía desarrollada por Fernando y Ramona de Saá y otros en el equipo. ¿La presencia de profesores cubanos en Europa tuvo un impacto recíproco en la enseñanza aquí y en España, por ejemplo?

ARS: Creo que sí. Tenemos una relación de colaboración con una escuela RAD (British Royal Academy of Dance). Ellos envían a sus estudiantes a recibir formación cubana con nosotros. Estamos lanzando un programa de formación de profesores en Europa que confían en la fortaleza de la escuela cubana. Existe la falsa noción de que la escuela cubana sólo es buena para los hombres pero no para las mujeres, pero Cuba ha entrenado bailarinas que bailan en escenarios de todo el mundo. ¡Cuba ha tenido un gran impacto de manera recíproca con otras escuelas de Europa! Taína Morales está en English National Ballet. Aurora Bosch se convertirá en una de las madrinas de nuestra nueva compañía junior en un esfuerzo por mantener la uniformidad y la disciplina de la compañía. Por mi parte, me esforzaré al máximo para respetar lo que Cuba me enseñó. Denominaremos los estudios con nombres de varias personas que han contribuido al desarrollo del ballet cubano, no sólo como un medio para honrarles, sino para educar a nuestros estudiantes y bailarines sobre los importantes papeles que han desempeñado.

TS: Tus estudiantes están demostrando estar entre los mejores de Europa Occidental. ¿Qué características específicas están desarrollando en ellas que invitan a resultados tan notables?

Alumnos de Annarella. Foto: Tomé Gonçalves
ARS: Yo apoyo la diversidad, por lo que no voy a imponer el ballet clásico. No les digo: "Vayan a ganar una medalla", pero les digo que bailen con el corazón. Así que estoy animando a los estudiantes a abrazar la diversidad: Baila ballet clásico y disfrútalo, pero no impongas el ballet clásico en todo. Yo uso mucha música latina, bailan danzas de carácter y contemporáneo con ella. Les digo: cuando estés en el escenario, baila lo que sientes y no te preocupes, porque tenemos contactos con bailarines que interpretaron todas estas obras; aporta energía positiva; improvisa; desarrolla el deseo de resolver cualquier problema que surja; siempre busca lo que sea necesario. ¡Eso somos nosotros! No sólo estamos aprendiendo a ser bailarines, estamos descubriendo lo mejor de nosotros, lo que hay de inventivo en nosotros como pueblo.

TS: Fernando Alonso creía que no se puede construir una academia de estilo cubano desde el vacío. Debe haber apoyo demostrado por la sociedad circundante y un cuidadoso cultivo de artistas de danza. En una sociedad revolucionaria, el compromiso no es sólo financiero, sino que la cultura misma pone la más alta prioridad en una forma de baile que se considera la más prescindible en los países capitalistas. ¿Qué presiones impone sobre su metodología?

ARS: La gente tiene miedo del ballet. No invierten dinero en ella. La carrera del bailarín implica un futuro incierto. Tenemos que combatir estas pre-concepciones y prejuicios. Tenemos que abrir una buena puerta a esta carrera. Los padres tienen que estar convencidos de darlo todo. Sus hijos están recibiendo disciplina no sólo en la escuela, sino en la vida. Se están convirtiendo no sólo en buenos bailarines, sino que están desarrollando buenos valores. Valorar algo que se está aprendiendo, valorar algo distinto del dinero y las posesiones, el trabajo duro. Estos valores son buenos para sus hijos. No entre en la clase con su teléfono. Todavía hay familias que no matricularán a sus hijos aquí debido a la disciplina, pero muchos lo han hecho. Mi compromiso es grande; alimentamos y cultivamos a los mejores maestros, que lo dan todo sin pedir nada. No cuentan las horas. Ese es el secreto: trabajar por el resultado.


TS: ¿Basándose en la red de maestros cubanos y artistas de ballet en España y Portugal, se puede imaginar una región de toda Iberia desarrollando el estilo cubano, la práctica formativa y la ética de trabajo?

ARS: Ya somos una plataforma para el ballet cubano en Europa, incluyendo España, Portugal, Italia, Rumania y también para América Central y del Sur, incluyendo Argentina, Brasil y México. Nuestros estudiantes vienen de todos esos países. Estamos basados en la red dentro y fuera de Cuba, compuesta por maestros cubanos y artistas de ballet clásico. ¡Nuestra región comienza con Cuba pero abraza a todos en el mundo que quieren y aman bailar!


Traducción del inglés: Carolina Masjuan